martes, 10 de diciembre de 2013

En el día de la Declaración universal de los derechos humanos


En el Día de la Declaración universal de los derechos humanos
(Discurso con motivo del 65 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos)

El 10 de diciembre de 1948, en París, Francia, se presenta por primera vez el texto básico con los treinta artículos que componen la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptado por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, proclamando internacionalmente dos años después la fecha como el Día de los Derechos Humanos. Este 2013 además se cumplen veinte años del mandato del Alto Comisionado de Naciones Unidas para la promoción y protección de los derechos Humanos. 

Asumirse derecho humanista, trabajar por los derechos humanos, es en la actualidad un oficio peligroso en nuestro país, nuestra ciudad. Hoy queremos celebrar y compartir esta celebración con quienes han tomado una de las decisiones más importantes de sus vidas: vivir para y por los derechos humanos con todos los riesgos que esto implica, pues el camino es largo y doloroso, aunque también es dulce y lleno de satisfacciones, por pequeñas que estas sean. Cada victoria, cada paso hacia la emancipación y la justicia por un grupo, persona o situación, es un reconocimiento silencioso a lo que sabemos, implica una inversión enorme de energía, esfuerzos y recursos. 

Es difícil y a la vez fácil vivir en y por los derechos humanos. Difícil por que sigue siendo una aspiración de los pueblos y personas que constantemente, día tras día y hacia todos los puntos cardinales son víctimas de atropellos de toda índole, por que todavía no podemos resolver como especie, la aceptación total del uno para el otro y eso nos lleva a la intolerancia y la violencia, al prejuicio y la represión, en lo individual y en lo social.Pero también es una actividad fácil cuando aceptas este destino y tomas consciencia de lo mucho que puedes colaborar, aunque ese esfuerzo sea mínimo, para lograr ese mundo mejor, así te juzguen de loco(a) idealista o hasta de subversivo(a) y terrorista.

¿Por qué estamos en y por los derechos humanos? Muchas de las personas derecho humanistas hemos pasado por alguna injusticia, violencia o discriminación en nuestras historias personales de tal manera que luego nos vemos trabajando en estos menesteres, no como una obligación, sino por un desarrollado sentido de empatía a partir de nuestra experiencia; de un sentir, de un ser y un hacer a favor de la dignidad humana por sobre todas las cosas. También está, por supuesto, en los días más negros, cuando parece que todo lo que hacemos es inútil, el “gracias” de alivio y la sonrisa sincera, aun en la derrota, de quienes son beneficiarios de nuestras acciones, usuarios de nuestros servicios.

Hoy que nuestro país tiende al pasado, a regresar a escenarios que creíamos superados, nuestra misión se hace indispensable para contrarrestar en la medida de lo posible el retroceso en derechos humanos, la pérdida de un futuro más prometedor, afable y saludable para las próximas generaciones. Se trata de un compromiso social, ético y humano de solidarizarse con las causas más nobles, los grupos más vulnerables, y con uno mismo, consciente de la responsabilidad de recuperar el equilibrio perdido de una sociedad, en nuestro caso de la enorme responsabilidad de vivir en la dolida y como sea, querida, Ciudad Juárez.

Pero hoy estamos aquí reunidos pare festejar los triunfos, la camaradería, el reconocimiento mutuo a una labor que no es fácil, pero el gusto de trabajar con la gente, las y los niños, los adultos mayores, la mujeres, las y los jóvenes, los migrantes…en fin el placer de ejercer una profesión que te brinda la oportunidad de informar, ayudar, servir, educar y empoderar, pero también de conocer y crecer, de fortalecer los lazos de amistad, el compañerismo y la empatía;de poder demostrar quesí se puede mejorar la sociedad, que sí puede haber democracia y equidad de género y justicia y calidad de vida,libertad de expresión y todas esas cosas que sabemos, pueden existir y darle un giro al lugar donde ahora coincidimos.

Tomemos un respiro y reflexionemos un poco o un mucho sobre la diferencia, si creen que existe, entre el Juárez antes de la aparición de la sociedad civil organizada, de la cual formamos parte; sobre el Juárez que conocieron y el que ahora viven y su labor derecho humanista desde la trinchera donde dan la batalla por mejorar esta ciudad que duele y a la cual todavía merece nuestra atención y acción. Por eso un saludo a todas y todos quienes trabajamos por los derechos humanos en este espacio y en este instante, bienvenidas, bienvenidos.



De la justicia de cada una(o) nace la paz de todas y todos




CDHPDN



Ciudad Juárez, Chihuahua a 10 de  diciembre del 2013

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